Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Viejos los cerros y reverdecen
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
La curiosidad mató al gato.
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Cuentas viejas líos y quejas.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Entre bueyes no hay cornadas.
A barco viejo, bordingas nuevas.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
Tentar la huevera a las gallinas
Muchas candelitas hacen un Cirio.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Lo que siembras cosechas.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Hasta la muerte, todo es vida.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Casaca mata Carita, Carita mata Casaca y Dinero mata Casaca y Carita.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
El que la sigue la consigue.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Son más los días que las alegrías.