Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
El cantar, alegra el trabajar.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
De tal palo tal astilla.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
Dulce y vino, borracho fino.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
La alegría es gemela
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
A buen santo te encomiendas.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Gato con guantes no caza ratones.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
A hija casada, los yernos a la puerta.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Fiebres otoñales, largas o mortales.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
De hora en hora, Dios mejora.
Hoy arreboles, mañana soles.
A buen salvo está el que repica.
Peor que pulga en la oreja
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Hombre refranero, medido y certero.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
La fantasía es la loca de la casa
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
La Cruz, la viña reluz.
A palabra necias, oídos sordos.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo