A liebre ida, palos al cubil.
Santo que mea, maldito sea.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Castañas, noces e viño, fan a ledicia de san Martiño.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Donde no hay celos no hay amor.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Según hagas tu cama, así dormirás.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
La Luna de Enero y el amor primero.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Año bisiesto, año siniestro.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
A cada cañada le llega su añada.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
En los meses frioleros, se tapa hasta el brasero.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
La muerte regalos no prende.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
No hay mejor condimento que el hambre.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.