El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
La alegría da miedo
Mujer refranes, o coja o puñetera.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Cuando seas padre comeras huevos.
Roer siempre el mismo hueso
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Amor grande vence mil dificultades.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Quien no se arriesga no cruza el río
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Depende de cómo caigan las cartas
Los extremos nunca son buenos.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Amor y dolor son del mismo color.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
La nieve en Diciembre es de hierro.
Échale guindas al pavo.
Año nuevo vida nueva.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Alegría amagada, candela apagada.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Bollo de monja, costal de trigo.
El pollo de enero, debajo de las alas trae el dinero.
En la necesidad se conoce la amistad.
La moda no incomoda.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Febrerillo, mes loquillo.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Tras de corneados ? Apaleados.
De la nieve no sale más que agua
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Flores pintadas, no huelen a nada.