En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Las cortinas de una alcoba son como las de un tribunal, y la cama de marfil es parecida a una cárcel
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Libro prestado, libro perdido.
Aceite y vino, bálsamo divino.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Buena burra hemos comprado.
Arandino, borracho fino.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Pan ajeno, caro cuesta.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
De necios es huir de consejos.
Grano a grano, se llena el granero.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Tú no llevas vela en este entierro.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Junio Julio y Agosto ni mujeres ni coles ni mosto.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
Un real de deuda, otro acarrea.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El día que no escobé, vino quien no pensé.