Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Casa de mantener, castillo de defender.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Entra, bebe, paga y vete.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Cólera de amantes resurgir del amor
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
En mediado Noviembre, si no has sembrado, no siembres.
Las mujeres quieren ser rogadas.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Los dioses ayudan al que trabaja
Cuando el cura se va a peces, donde irán los feligreses.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Mientras dura, vida y dulzura.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Casa revuelta, huéspedes espera.