Un yerro, padre es de ciento.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Campo bien regado, campo preñado.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Desde que se inventaron las excusas, se acabaron los pretextos.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Un deber fácil no es un deber
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Tiene más carne un huevo frito.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
A mucho vino, poco tino.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
El tiempo vuela, que se las pela.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El mosquito de uno es el camello de otro.
No existen desgracias razonables
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
A la luna, el lobo al asno espulga.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.