No se debe escupir al cielo.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Son muchos los hijos del muerto.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Juego y bebida, casa perdida.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Bien haya quien a los suyos se parece.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Ser un mordedor de pilares
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
La casa esta donde el corazón.
Una manzana roja invita piedras.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Casa sin madre, río sin cauce.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Casa ordenada, casa salvada.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Madre ardida hace la hija tollida.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
En cada casa, un solo amo.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Cuando en septiembre acabes de vendimiar, enseguida ponte a sembrar.
Amistad de yerno, sol en invierno.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Hasta los animales se fastidian.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.