Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Nacer de pie.
Jugar bien sus cartas.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Hay ayudas que son lavativas.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Para colmo de males, tratar con animales.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Donde no hay, pon y encontrarás.
El ladrón piensa en el robo, y el preso en la libertad.
Acomoda el apetito a la comida y haz el traje según la talla.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
La ausencia causa olvido.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
A gana de comer, no hay mal pan.
Arca abierta al ladrón espera.
El mandar no quiere par.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
Flaca es la mujer por gorda que esté.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
Mujer ventana, poco costura.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
La fortuna a los audaces ayuda.
El malo come pechugas y el bueno come lechugas.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
A saya blanca, ribete negro.