Castillos muy fuertes vienen al suelo de repente.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Si tienes un sirviente perezoso, pon la comida delante de él y mándalo a un recado.
De lengua me como un plato.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Variedad es causa de amenidad.
A la mujer brava, la soga larga.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
El corazón es un guía que los pies siguen
A ese andar, llévalos mi baca.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
El mal comido no piensa.
Al que le pique, que se rasque.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
El que tiene buba, ése la estruja.
El que guarda siempre encuentra.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Llevar agua al mar.
La madurez solo se vive una vez.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Bien cantas, pero mal entonas.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
A caballo comedor, cabestro corto.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
No falta un burro en un mal paso.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Hacer mangas y capirotes.
Señal fija de agua, verla caer.
Cual es el rey, tal es la ley.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.