Guardaré hoy que puedo; que quizás mañana no mueva un dedo.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
Cuando canta la rana, buena semana.
La muerte lo mismo come cordero como carnero.
No arrojes margaritas a los puercos.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Mal ayuna el que mal come.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Boca de verdades, temida en todas partes.
A gran pecado, gran misericordia.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Sal no se cuenta con que es salado.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
No tenemos para pan, ¿y lo gastaremos en tafetán?.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Tirar la piedra y esconder la mano.
El buen libro de las penas es alivio.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
A la gorra, ni quien le corra.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
No hay que empezar la casa por el tejado.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Bueno de asar, duro de pelar.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Dos perros pueden matar a un león.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
El loco, por la pena es cuerdo.
Mal viene el Don con la carga de paja.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
De cuero ajeno, correas largas.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
Asno de dos, válgale Dios.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.