No cantes victoria antes de tiempo.
El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Río cruzado, santo olvidado.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
Con el amor está el temor
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Quien tiene culo de mal asiento, no acaba ninguna y empieza ciento.
De cuarenta años para arriba, no te mojes la barriga.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Dios da frío según la ropa.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Existe la falsificación debido a que existe algo que es real.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Corta despacio, que hay poco paño.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Donde hay leyes, hay trampas.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.