Poco y entre zarzas.
Campana cascada, nunca sana.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Dar la callada por respuesta.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
¡Ay putas, y como sois muchas!.
A diente cogen la liebre.
La ropa sucia se debe lavar en casa.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
La variedad place a la voluntad.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Nada tiene al que nada le basta.
Si la manga no es amplia no ondea
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Más vale ensalada que hambre.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Años de nones, muchos montones.
Desayuna con los pobres, pero almuerza y cena con los ricos.
Las flores son para los muertos.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
Hay que coger al toro por los cuernos.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
Cada perro, con su hueso.