Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Jugar y perder bien puede suceder.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Hablar bajo y obrar alto.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Pan con queso sabe a beso.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Caridad y amor no quieren tambor.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Quien tiene y da, no esta obligado a más.
Quien más bebe, más sed tiene.
No des consejo a quien no te lo pide.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
El gusto se rompe en géneros.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
El mal agüero del espejo roto es que hay que comprar otro.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Cuidado con la adulación
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Allá va la lengua do duele la muela.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Nada es bello excepto la verdad
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Después de la tempestad, viene la calma.
Te pido hojas y me traes ramas.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
De abedul la albarca y pasarás la charca.