Pajes; mozos y era Perico solo.
Chupar de la teta.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
De la vista nace el amor.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Todo en la vida tiene su medida.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Quien habla en voz alta, piensa poco.
Entre pillos anda el juego.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
La alegría en el alma sana se cría.
Buen alimento, mejor pensamiento.
El que mal se maneja, despacio padece.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
Cielo aborregado, suelo mojado.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Quiero ver si como ronca duerme.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Para alcanzar, porfiar.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
El mundo es de los audaces.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
No eches toda la carne al asador.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
La Luna cercada, de lluvias cargada.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.