Ni lava ni presta la batea.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
Dos no discuten si uno no quiere.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
El que debe y paga, descansa.
En tiempos de sequía, mata unas vacas para que otras coman.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Mano lavada, salud bien guardada.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Trato es trato.
Perro viejo no ladra en vano.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
El que nada debe nada teme.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Agrada, quien manda.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Una maravilla, con otra se olvida.
Tienes más salidas que una autopista.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Adelante con los faroles.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Pecado callado, medio perdonado.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Con buenos modos se consigue todo
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.