Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
Por los cuernos se agarra el toro.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Un "quizá" ni ata ni desata.
La soledad no trae felicidad.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Gozo que no se comunica, se achica.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Zun de noche, se sube a un coche
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
A gran solicitud, gran ingratitud.
El parir y amasar siempre empezar.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Buenas cuentas, conservan amistades.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
Quien con fe sabe esperar, ve al fin la suerte llegar.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Burro empinado, por hombres es contado.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Saber cuántas son cinco.
Una maja de hierro, a fuerza de ser afilada, puede convertirse en una aguja.
De centavo en centavo, se hacen las grandes fortunas.
El vino con el amigo.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
Cada cosa tiene su precio.
A mi, mis timbres.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
¿Adónde irá el buey que no are?.