Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
A chico pajarillo, chico nidillo.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
En la unión está la fuerza.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
Hablar por la boca del ganso.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Madurar viche.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
A bien obrar, bien pagar.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
De una mentira ciento se derivan.
Ganado suelto bien retoza.
Blanco y mojado, sopas de leche.
El que apura su vida, apura su muerte.
¡Cuánto y cuánto chiquillo, para cazar un grillo!.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Hay mujeres que tienden a subir, y hay otras que suben a tender.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
La marcha instruye al asno.
Libro prestado, libro perdido.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
No hay sustituto para la experiencia.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Con fruto trabaja quien al principio el mal ataja.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.