Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
El tiempo es como una flecha que vuela.
El hijo de erizo con púas nace.
La glotonería acaba con muchos.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Contra gustos no hay nada escrito.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Frio, frio, como el agua del rio.
Quien ama, teme.
La nieve no rompe las ramas del sauce.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Muerte y venta deshace renta.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
No somos ríos, para no volver atrás.
El que come tierra, carga su terrón.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
El que mucho abarca, poco acaba.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
No hay camino sin tropiezo.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Comamos manzanas todo el año y la enfermedad sufrirá un desengaño.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
A buen amo, mejor criado.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Casado, pero no capado.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.