El mal llama al mal.
Al potro que le alabe otro.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
La pasión embellece lo feo
Días y ollas hacen grandes obras.
Sal derramada, quimera armada.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
La unión hace fuerza.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
No necesito niguas para ser tishudo.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
A quien nada quiere, todo le sobra.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Nunca falta un pelo en la sopa.
Comer y rascar todo es empezar.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Como la espada, así la vaina.
Buen corazón vence mala andanza.
Haz lo que haces.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El amor hace salir alas
Mayo come trigo y Agosto bebe vino.
Se goza más amando que siendo amado
El que come solo, muere solo.
La lluvia viene después de los bosques.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Jueves lardero, carne en el puchero.