Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
La montaña es pesada, pero una mariposa levanta a un gato en el aire.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Eso es harina de otro costal.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Hombre casado, burro domado.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Palabra dada, palabra sagrada.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
La mujer y la gata, son de quien las trata.
Marido muerto, otro al puesto.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Favorecer, es por norma perder.
Hay hombres como el dado: que se están de cualquier lado.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
El que quiero no me quiere, y el que no quiero me dan.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Lo de balde es caro.
El río se llena con arroyos pequeños.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Donde rumian cabras, chivos nacen.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido