Al perro muerto, échale del huerto.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Solo como Adán en el día de la madre
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Ni en pelea de perros te he visto
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
A cada santo le llega su día.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Año hortelano, más paja que grano.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Lo bien hecho bien parece.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
En toda casa hay muchas mudanzas.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Por los Santos, la nieve en los campos.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Hermano mayor padre menor.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Los hijos heredan las culpas de los padres
A donde va encuentra un problema
De casi no muere nadie.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
El que necesita, te visita.
A padre ahorrador, hijo gastador.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Suegra y sin dinero, al brasero.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Una mentira, madre es de cien hijas.
La puerca tira del tapón
El agua va siempre al río.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones