Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Hay más santos que nichos.
No gusta del beso y estira el pescuezo.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Peor es mascar lauchas
El corazón de un niño: espera lo que desea.
De lo bendito, poquito.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Por la boca muere el pez.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Castañas en cocción, en otoño o en invierno, buena alimentación.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
El dueño del perro no obedece a su perro.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Lo que es igual, no es trampa.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Por las vísperas se conocen los santos.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.