No creó Dios al burro para músico.
Con el viento se limpia el trigo, y los vicios con castigo.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
No hay mejor condimento que el hambre.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
La felicidad da la vista a un ciego
Atender y entender para aprender.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Pan para hoy, hambre para mañana.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Para sabio Salomón.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
La intención hace la acción
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
De mi maíz ni un grano.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
A buey viejo, no se le saca paso.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
El aburrimiento es una desgracia
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Limando se consigue de una piedra una aguja
En abril, va la vieja a veril.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.