No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Lo que dejes para después, para después se queda.
Pasará, sea lo que sea.
La adoración es una admiración trascendental
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Esquílalas pero no las desuelles
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Ni en pelea de perros te he visto
El arenque cuelga de sus propias agallas
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
A la hora mala no ladran los perros
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Más raro que perro verde
Yerros de amor, dignos son de perdón.
La barca pasa, la orilla queda
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Al pan, pan. Al vino, vino.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Dar de comer al diablo.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Ama al grado que quieras ser amado.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Toda desgracia es una lección.
Redondear la arepa.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
No ser escaparate de nadie.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Una pelea raramente continúa cuando el jefe ha caído.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Incluso el día más largo tiene un final
Quien roba una vez, roba diez.