El pan con hartura y el vino con mesura.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
A la mujer casada, el marido le basta.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Lo mejor de los dados es no jugarlos.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Luna que sale colorada, próxima ventada.
Al hombre valiente, espada corta.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Perro pendejo, no va a la gloria.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
A pobre viene quien gasta más de lo que tiene.
Para bien morir, bien vivir.
Pon y te llamaran gallina.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Una en el papo y otra en el saco.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Aquellos que tratan por separado la política de la moral, no entenderán nunca ninguna de las dos
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Según sea el paño, hazte el sayo.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Una cosa es la que piensa el amo y otra la que piensa el caballo.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El flojo trabaja doble.
A perro viejo no hay tus tus.
Como es la madre, así es la hija.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
A la zorra, candilazo.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Campo florido, campo perdido.
Buena, por ventura; mala, por natura.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.