Cazador, mentidor.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Cuando vuela bajo, tiempo frío anuncia el grajo.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Me cortaron las piernas.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Ama y guarda.
Pájaro triguero, no entra en mi granero.
El vino y la verdad, sin aguar.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
A heredad vieja, heredero nuevo.
El ruin calzado sube a los cascos.
A la gorra, ni quien le corra.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
De lo vedado, un solo bocado.
Nunca para el bien es tarde.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Hay que poner tierra de por medio.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Cuanto más primo, más me arrimo.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Gallina que canta, de poner viene.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Con el callar, vencerás.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Acometer hace vencer.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El empezar es el comienzo del acabar.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.