Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
De cuero ajeno, correas largas.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
El sueño quita el hambre.
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
El trabajo no deshonra, dignifica.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Un real de deuda, otro acarrea.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El relajo es dulce después del trabajo.
El mandar no tiene par.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Preguntando se llega a Roma.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Los casados, casa quieren.
El abuso de las riquezas es peor que la necesidad de ellas.
A la fuerza, no hay razón que la venza.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
La leña torcida da fuego recto.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
En guerra los estados, los libros cerrados.