Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
La esperanza no llena la panza.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Llagas viejas, tarde sanan.
El que quiera honra, que la gane.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
El que bien reparte, se lleva la mejor parte.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
De día y con sol.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
La conciencia vale por cien testigos.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Hormigas con ala tierra mojada.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Llaga incurable, vida miserable.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
En pedregal no siembres cereal.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.