Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El árbol que no da frutos, da leña.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
Cazador con levita, quita, quita.
El buen libro de las penas es alivio.
A mal viento va esta parva.
Esto son habas contadas.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
La ley del embudo no es norma ni escudo.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Porfía mata venado, que no venablo.
Cada criatura obra según su natura.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Son cucarachas del mismo concolo.
El que siembra alguna virtud. coge fama.
Quien se quemare, que sople.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Lo que sea que suene.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
A gran salto, gran quebranto.
Más mató la cena que sanó Avicena.
No donde naces, sino donde paces.
Cada vez que el murmurador charla, echa abajo una acera de casas.
Burla pesada, en veras acaba.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Las riquezas, como el estiércol, no sirven para nada hasta que se las esparce.
Dame rojura y te daré hermosura.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
A quien has acallado no le hagas llorar.