Buenas cartas a veces pierden.
Quien destaja no baraja.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
La noche para pensar, el día para obrar.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
Hacer la del humo.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
De perdidos, al río.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Lo que por agua viene por agua se va.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cada día trae su propio afán.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Sacar los trapos al sol.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Al mal año, tarria de seda.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.