Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Usted no puede enseñar el camino al gorila viejo.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
El perro con rabia, de su amo traba.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Cada cual mire por su cuchar.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Breve habla el que es prudente.
El tropezón enseña a sacar el pie.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
Sin trabajo no hay recompensa.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Hablar con lengua de plata.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Al agradecido, más de lo pedido.
A quien dices el secreto das tu libertad.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
A bien obrar, bien pagar.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Cada cosa tiene dos asas una que está fría y otra que abrasa.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
No se puede servir a dos señores.