Hace un frío que se hielan las palabras.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Persevera en tu empeño y hallarás lo que buscas, prosigue tu fin sin desviarte y alcanzarás tu empeño, combate con energía y vencerás.
Dádivas quebrantan peñas.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Un bellaco cree que nada se puede hacer sin bellaquería.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Más perdido que un moco en una oreja.
El que no está contra ti, está contigo.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
El que trabaja, no come paja
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Hagamos hoy por la vida, que la muerte vendrá sola.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Ley puesta, trampa hecha.
Si haces planes para un año, planta arroz. Si haces planes para diez años, planta árboles. Si haces planes proyectando una vida entera, educa a las personas.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Como el apóstol 13, come y desaparece.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
El que no te ama, burlando te difama.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Madre no hay más que una.
Las obras, con las sobras.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.