No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Por mucho que sople el viento, una montaña no se inclina ante él.
Donde se pace, que no donde se nace.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Cuervos vienen, carne huelen.
El que sonríe en vez de enfurecerse es siempre el más fuerte.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Cuando no hay un enemigo interior, los enemigos exteriores no pueden hacerte daño.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Con un bocado de trigo y otro del prado, saca mi maridito gordo el ganado.
Bella por fuera, triste por dentro
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
Es más fácil plantar que recoger, pero solo se recoge aquello que se ha plantado.
Piensa la araña que todos son de su maña.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Madre ardida hace la hija tollida.
Hablen cartas y callen barbas.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
La belleza siempre tiene razón
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Al freír será el reír.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.