Cuando tú vas, yo vuelvo.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Estar como un gallo en paté.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Quien es feliz habla poco
Precaverse contra un posible percance.
El amor todo lo iguala.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
A fullería, cordobesías.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
No pases la noche temiendo el mañana. ¿Cómo es el día siguiente? El hombre no sabe como es el día siguiente.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Sal no se cuenta con que es salado.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Hijos y mujer añaden menester.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.