El que ama, teme.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Llena o vacía, casa que sea mía.
Las horas amargas, son mucho más largas.
Se muere de vergüenza, no de miedo.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
El necio dispara pronto sus dardos.
De noche madrugan los arrieros.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
La gota que derramó el vaso de agua.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
A perro viejo no hay tus tus.
El que con locura nace, con ella yace.
Las obras, con las sobras.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Dar palos de ciego.
Te casaste, te entera.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Quien miente, pronto se arrepiente.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Una pena quita a otra pena.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.