Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Aquí hay gato encerrado.
Casa vieja todo es goteras.
Amor nuevo, olvida el primero.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
El amor de lejos, es para los pendejos.
A buen amigo buen abrigo.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
Amor y vino, sin desatino.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Mas mata la duda que el desengaño.
A mono viejo no se le hace morisqueta.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Amor sin plata, no dura.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Casarse bajo el palo de la escoba
Obra con amores y no con buenas razones.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
Contigo, pan y cebolla.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
Música y flores, galas de amores.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Tener el juego trancado.
En amores, los que huyen son vencedores.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.