En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Burla pesada, en veras acaba.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Nada es bello excepto la verdad
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Mudarse por mejorarse.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La felicidad da la vista a un ciego
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Lo que no fue tu año no fue tu daño.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Al que feo ama, bonita le parece.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
No tientes al diablo que lo veras venir.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
A cada día su pesar y su esperanza.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Baila más que un trompo.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Recordar algo malo, es como llevar una carga para la mente.
Ve tu camino para no tropezar.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.