Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Más vale prevenir que curar.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
La mujer y la vaca, con día para casa.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
A la noche putas y a la mañana comadres.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
A quien labora, Dios lo mejora.
Más pica espuela de celos que de aceros.
No hay mayor tontería que reñir.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
La letra mata, su sentido sana.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
La mula y la mujer son malos de conocer.
La verguenza es último que se piedre.
Un real de deuda, otro acarrea.
Salir del fuego para caer a las brasas.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
De dinero y amistad la mitad de la mitad.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Atender y entender para aprender.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Por unos pierden otros.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
La mala vida acaba en mala muerte.
Si la lengua erró, el corazón no.