Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Ve tu camino para no tropezar.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
La reputación dura más que la vida.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
A la hija mala, dineros y casalla.
No hay mano que pueda para el tiempo
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
La fantasía es más veloz que el viento
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Hablar a tontas y a locas.
Joven es quien está sano aunque tenga ochenta años, y viejo doliente, aunque tenga veinte.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Al pan, pan. Al vino, vino.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Deja lo afanado y toma lo descansado.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
La casa caída, el corral agrandado.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Reza, pero no dejes de remar.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Estando en la mala, uno pisa mierda y se resbala.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Araña de día, carta o alegría.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.