¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
La flor caída no vuelve a la planta
Más logran las lágrimas que las palabras.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Amor es el verdadero precio del amor.
Tarde piaste pajarito.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
El que necesita, te visita.
Ahora adulador, mañana traidor.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Los dolores irreparables harían el papel más ridículo si se dejaran consolar.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
El carbón que ha sido lumbre, con facilidad se enciende.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Mal duerme quien penas tiene.
Tal padre, tal hijo.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Hijos casados, duelos doblados.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
El amor entra por los ojos.
Ya me cansé de descansar.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Mal reposa la vida dudosa.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
El pobre de su pobreza no sale.