Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
No donde naces, sino donde paces.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Mear sin peer, rara vez.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Justicia y no por mi casa.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
No hay que arrear ganado flaco.
No falta un burro en un mal paso.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Que mi capa sea larga o corta, ¿qué te importa?.
Decir bien y obrar mejor.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El que no corre, vuela.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
Presto se va el cordero como el carnero.
Agua de por mayo, pan para todo el año.
O faja o caja.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Vaca flaca, siempre parece ternera.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Nieve de Octubre, nieve para cinco meses.
No con quien naces, sino con quien paces.
Sal y vinagre, el mejor desinflamante.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Échate este trompo a la uña.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.