En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
No te fíes del enemigo que duerme.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Dos perros pueden matar a un león.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
A buenas horas, mangas verdes
Vale más ser ralos que calvos.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
El que calla, otorga.
En pelea de garañones, pierden siempre los patrones.
La sugestión obra.
El que persevera triunfa.
Más se perdió en la guerra.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
A mal vivir, mal morir.
Quien empiece el juego que siga con él
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
La honestidad es un vestido de oro
Está como abeja de piedra.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Hay ropa tendida.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Me importa un bledo.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
De lengua me como un plato.
Perro que ladra, guarda la casa.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Nadie muere motón.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.