Cada cual conoce el trote de su caballo.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
La sangre del pobre el rico se la come.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Después de la guerra, todos son generales.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Comer en bodegón y joder en putería.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Más sabe una suegra que las culebras.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Romero ahíto saca zatico.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
El sabio calla, el tonto otorga.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
La paciencia es la llave del paraíso.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Si un problema tiene solución ¿para qué preocuparse? y si no lo tiene, ¿para qué preocuparse?
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Agua de Duero, caldo de pollos.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Limosnero y con garrote.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
La mala costurera, larga la hebra.
La verdad padece, pero no perece.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Chiquito, hasta el asno es bonito.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
La modestia es la auténtica belleza de una mujer
La ventura es paño que poco dura.
Buena, por ventura; mala, por natura.