Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Callar como puta tuerta.
El vino es la teta del viejo.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
No calientes horno para que cueza otro.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
A caballo nuevo jinete viejo.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Con la que entiende de atole y metate, con ésa cásate.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
El ocioso vale para la plaza pero no para el trabajo.
A las diez deja la casa do estés. Si en la tuya estás, te acostarás.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
La prisa es la madre de la imperfección.
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Dar con la puerta en la cara.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Tierra de roza y coño de moza.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
La música calma a las fieras.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La esencia fina viene en frasquito chico.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
Sal a la puerta y dila puta tuerta.
Vísteme despacio que tengo prisa.