En Mayo regresa el rebaño.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Bailaré según tu música.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Deuda pagada, otra empezada.
El ruin calzado sube a los cascos.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
Madre pía, daña cría.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Aguas de Abril, vengan mil.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Día de agua, taberna o fragua.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
Una receta que cambia el agua pero no la medicina.
El gandul es un cadáver con apetito.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
El buey solo bien se lame.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Hablar con bestias es para molestias.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
El que está en el lodo querría meter a otro.
Paciencia y barajar.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Como el maestro "ciruela" que no sabe leer y pone escuela.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
El burro hablando de olotes.
Dios tarda, pero no olvida.