Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Solo deja para los demás lo que no quieras hacer tú mismo.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Olla quebrada, olla comprada.
Lo que se da no se quita.
Grandotas aunque me peguen.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Le busca las cinco patas al gato.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
La tierra que me sé, por madre la he.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
No te hagas mucho el tonto, que al final terminarás siéndolo.
Lo que mal empieza, mal acaba.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
A tal casa, tal aldaba.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Di mentira, y sacarás verdad.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Quien no tiene, perder no puede.
Solo ves el árbol y no el bosque.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.