Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Juego de manos, rompedero de ano.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
El estreñido muere de cursos.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
A año tuerto, labrar un huerto.
El mandar no admite par.
El tiempo no perdona a nadie.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Casa hecha y mujer por hacer.
Vale más muerto que vivo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
En casa mal gobernada, más vale plaza cara que despensa abastada.
A refajo verde, ribete encarnado.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Con meros consejos, no se va muy lejos.
De buena casa, buena brasa.
Bebe agua de río por turbia que vaya, vive en la ciudad por mal que te vaya.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
A quien has de acallar, has de halagar.
Suerte, y al toro.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Es fácil esquivar la lanza, mas no el puñal oculto.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Antes son mis dientes, que mis parientes.
El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Dios da las nueces, pero no las parte.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.