Baila Antón según le hacen el son.
A buey viejo, pasto tierno.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Moda y fortuna presto se mudan.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Barba de tres colores no la tienen sino traidores.
Necios y gatos son desconfiados.
La razón no quiere fuerza.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
El que antes muere, antes lo entierran.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Gota a gota se forma el río.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Las penas con pan son buenas.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Desde que se inventaron las excusas todo el mundo las usa.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
El que poco pide, poco merece.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
Darás con la cabeza en un pesebre.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Lo mal adquirido, se va como ha venido.
No escupas contra el viento.
A padre ahorrador, hijo gastador.
El rico nunca está satisfecho.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Socorro tardío, socorro baldío.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.