Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Maldición de puta vieja no va al cielo.
El mucho joder empreña.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Al hombre de rejo, vino recio.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
Dame dineros y no consejos.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
A burlas, burlas agudas.
Gato con guantes no caza ratones.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
No busques pan en la cama del can.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Adulándote, necio y malo te hará tu amigo, censurándote, sabio y bueno te hará tu enemigo.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
Un libro cerrado no es más que un rimero de papel.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Al espantado, la sombra le basta.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Dicen que el hombre no es hombre hasta que no oye su nombre de labios de una mujer.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Es mucha la totuma para tan poca agua
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Enero mes torrendero.
Ruéganla que se pea, y cágase.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Sin trabajo no hay recompensa.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ir a amarrar el zorro.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Al que madruga, le da sueño más temprano.